El 24 de diciembre había sido un día fantástico para Pepe. Había ido de visita a la parroquia donde había un belén viviente. ¡Lo pasaron en grande!
Pepe tiene dos años y le gusta mucho dibujar, por eso estaba deseando llegar a su casa de Barcelona para dibujar el Belén que había visto.
Y así lo hizo. Dibujó tres personajes, los que más le habían gustado: Los Tres Reyes Magos.
-¡Ya está! ¡Qué bonitos han quedado! -dijo Pepe con gran satisfacción. Dejó el dibujo sobre la mesa y se fue a dormir.
Mientras Pepe dormía profundamente, unos extraños ruidos le despertaron. Parecían los ruidos que hace el papel cuando se arruga. Abrió los ojos y vio con asombro a su alrededor el belén que había dibujado. Su dibujo era ahora una hoja en blanco.
-¡Por favor, Pepe, no le puedes decir a nadie el secreto que te vamos a contar! Somos los Reyes Magos, y te hemos estado observando todo el año. Has sido un chico muy bueno y por eso te vamos a dejar muy buenos regalos. Recuerda que nosotros siempre te observamos y por eso has de ser bueno. Pepe, nos hemos de ir porque tú no eres el único niño al que hemos de hacer feliz.
A la mañana siguiente, cuando se despertó, no vio en su habitación a ningún rey. Pero no habían desaparecido. Sin saber cómo, habían logrado entrar en el dibujo otra vez.l
Pepe tenía nuevos amigos y a pesar de que fuesen de papel, siempre estarían en su corazón.
Aquí va un blog con enlaces interesantes para el uso del alumno.
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lunes, 3 de enero de 2011
El 24 de diciembre...
La historia de los Reyes Magos en las Navidades del año 1060
Era el 5 de enero de 1060. Los Reyes Magos estaban ya repartiendo los regalos por toda la geografía mundial. A las cinco de la mañana, se reunieron para repartir los regalos por el último país: Egipto. Al acabar, decidieron ir a la casa del Faraón para dejarle unos regalos a sus hijos, pero, al aentrar en el palacio, se perdieron. Estuvieron intentando llegar a los aposentos del Faraón y su familia. Como ya era muy tarde, decidieron irse pero fueron sorprendidos por unos bandoleros y ladrones que intentaban coger la corona del Faraón para dársela a su jefe (antiguamente, en Egipto, reinaba el que poseía la corona divina), el cual era un malvado emperador del país vecino Los ladrones les obligaron a sacarse sus vestidos de reyes y los intercambiaron por sus ropas de ladrones, los ataron a una columna y se fueron con la corona y los regalos.
A la mañana siguiente, el Faraón decidió encarcelarlos. Pasaron los años y durante una o dos décadas no hubo visita de los Reyes Magos, hasta que un paje se dio cuenta de que aquello no podía continuar así.
Este paje es ahora, con sus otros muchos ayudantes, los que reparten los regalos. Por cierto, los tres Reyes Magos de Oriente aún siguen en algún lugar de Egipto.
A la mañana siguiente, el Faraón decidió encarcelarlos. Pasaron los años y durante una o dos décadas no hubo visita de los Reyes Magos, hasta que un paje se dio cuenta de que aquello no podía continuar así.
Este paje es ahora, con sus otros muchos ayudantes, los que reparten los regalos. Por cierto, los tres Reyes Magos de Oriente aún siguen en algún lugar de Egipto.
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Marc de Ignacio
Cuento de Navidad: ¿qué es?
Llegaba tarde. Iba tan rápido como podía, pero ya era tarde. Las puertas del infierno ya estaban cerradas. Todos los demonios inferiores como yo tenemos que estar la noche del 24 de diciembre, y todo el día 25 en el Averno. Si me pillara mi superior tendría que limpiar la caja de Cerbero durante 120 años. Pero qué podía hacer. Tenía un humano bastante entretenido al que tentar, y a un ángel de la guarda muy cateto al que vencer. Me había retrasado.
Me sentía perdido. La Tierra parecía otro mundo. ¿Qué es?, me preguntaba. Qué impredecibles eran los humanos. Ayer teníamos a la humanidad en nuestro poder pero esta noche era diferente. Hay algo que va mal. ¿Quén canta sin parar? Las calles están llenas, todos ríen sin parar. Parecen hasta felices. Creo que empiezo a sentir un poco de calor en mi interior. ¡Bah! Vacía la cabeza de maloe pensamientos -me decía a mí mismo-. De lo contario voy a vomitar.
¡Lo que faltaba! Familias destrozadas, ahora reunidas contando cuentos mientras comen el turrón. ¡Qué horror! No hay gritos por las calles, sólo coros celestiales. ¿Dónde estoy? ¿Qué hay debajo del árbol que tiene dentro de casa? ¿Qué es aquella cueva donde todas las figuritas parecen adorar a un bebé? Siento amor, calor y estoy mucho mejor. ¡Ja! Antes muerto que reconocerlo. Aunque me pica la curiosidad.
-Si quieres, puedo contestar a tus preguntas -dijo una voz a mis espaldas.
Aunque hubiese fulminado a cualquiera, ese hombre me inspiró confianza.
-¿Por qué ibas a hacerlo? -pregunté receloso.
-Porque hoy es mi cumpleaños -me respondió. Y a la vez me tendió la mano.
Le seguí. Y esta es la historia de cómo se me cayeron los cuernos, me salió una aureola, cambié de empleo, de vida, y abrí los ojos.
Me sentía perdido. La Tierra parecía otro mundo. ¿Qué es?, me preguntaba. Qué impredecibles eran los humanos. Ayer teníamos a la humanidad en nuestro poder pero esta noche era diferente. Hay algo que va mal. ¿Quén canta sin parar? Las calles están llenas, todos ríen sin parar. Parecen hasta felices. Creo que empiezo a sentir un poco de calor en mi interior. ¡Bah! Vacía la cabeza de maloe pensamientos -me decía a mí mismo-. De lo contario voy a vomitar.
¡Lo que faltaba! Familias destrozadas, ahora reunidas contando cuentos mientras comen el turrón. ¡Qué horror! No hay gritos por las calles, sólo coros celestiales. ¿Dónde estoy? ¿Qué hay debajo del árbol que tiene dentro de casa? ¿Qué es aquella cueva donde todas las figuritas parecen adorar a un bebé? Siento amor, calor y estoy mucho mejor. ¡Ja! Antes muerto que reconocerlo. Aunque me pica la curiosidad.
-Si quieres, puedo contestar a tus preguntas -dijo una voz a mis espaldas.
Aunque hubiese fulminado a cualquiera, ese hombre me inspiró confianza.
-¿Por qué ibas a hacerlo? -pregunté receloso.
-Porque hoy es mi cumpleaños -me respondió. Y a la vez me tendió la mano.
Le seguí. Y esta es la historia de cómo se me cayeron los cuernos, me salió una aureola, cambié de empleo, de vida, y abrí los ojos.
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